Publicado en agosto 2013

Tres vistazos a ‘Cotá’


El cortometraje en los ojos de una crítica, un director y un actor.

La crítica: Rosalía Vazquez Moreno

El ser humano es un animal simbólico. La significación diaria que le otorgamos a nuestras acciones o a los objetos que nos rodean es la que nos permite sobrevivir nuestra pequeñez y sobrellevar (en cierto modo) la muerte. Cuando Constantino significa a la rutina de su “miércoles doloroso” como una alegoría de resurrección nostálgica en su pequeña guerra contra el vacío, estará ejerciendo ante nosotros la más pura humanidad y la más dolorosa cura ante la muerte: el recuerdo.

“Cotá” es un acercamiento sutil y maravilloso a la intimidad, a lo más profundo de la soledad y nostalgia. Sus múltiples planos de detalle nos permiten no sólo mirar de cerca lo meticuloso del rito, sino también experimentar una ausencia leve e infinita. En “Cotá” Cristian Maldonado y Jaime Terreros juegan con lo difícil de la nostalgia y lo cotidiano del vacío, lo que resulta en una pieza ciertamente conmovedora. No podemos limitarnos a hablar de la pérdida para referirnos a este corto, porque lo que importa no es la pérdida en sí misma, sino el vacío, y  “Cotá” es justamente eso, una oda para los que se quedan, una oda para el vacío.

El director: Camilo Luzuriaga

“Cotá” se luce, ante todo, por la fotografía. El corto toma como escusa el recorrido de su único personaje por su casa, sus calles y su cementerio, para desplegar un ojo ávido de visualidad. No por casualidad fue filmado en una casa de escenografías y texturas apetitosas, y en el antiguo cementerio de la ciudad de esculturas impactantes y nichos significativos. Los encuadres y la luz están bien resueltos.

No así la acción. Desde el guión mismo, el monólogo priva al actor del recurso de la interacción con otro actor, lo que debilita o inhibe su capacidad de accionar, y que conduce al actor a realizar una serie de desplazamientos, actividades y acciones que aparecen como estrictamente físicas, sin evidencias de acciones verdaderas que lo motiven. El actor aparece, por tanto, como movido por la necesidad del argumento, y no por motivaciones verdaderas y profundas.

¿De dónde viene Cotá cuando llega a su casa? ¿Viene por rutina? ¿Si fuese así, por qué se trasviste? ¿Es otro acto rutinario, al igual que la visita al cementerio? ¿Lo hace todos los días? ¿Qué significa su trasvestimiento?

El corto merecería un remake, un volver a hacerlo, para aprender de los errores y de los aciertos. El guión, la actuación y la puesta en escena tendrían que comprometerse al nivel de la fotografía.

 El actor: Gonzalo Gonzalo

Todo en un ritual, en una ceremonia que se repite indefinidamente en el tiempo. Eso que nos mantiene apegados, entre otros, a nuestros recuerdos y a nuestra propia esencia, que nos blinda con su valor simbólico e intimismo frente a lo aplastante de la realidad.  Eso es Cotá.

Jaime Terreros nos ofrece, en lo que probablemente sea su primera interpretación relevante, un fragmento de vida, intuyo que casi propia (guionista, actor y co-director), perteneciente a un hijo y su madre, ya ausente. Pleno de detalles, Cotá muestra, a través de rituales aprehendidos, el nunca desaparecido cordón umbilical con su ser querido. Tiende su cama, pone su música, huele su madeja de hilo, coloca su collar en la imagen de la virgen y prende las velas a sus pies. Para finalmente llegar, a través de su otra personalidad, la escondida, la encerrada, la vedada a los demás, a la plena y total comunicación con su madre.

Hondo, cercano, delicado, solitario, metódico, sobrio, detallista, dual, ese es el personaje de Cotá. Eso es lo que nos da Jaime Terreros en Cotá.

Jaime Terreros

Terry(Cuenca, Ecuador, 1961) estudió la carrera de Geografía en la Universidad de Cuenca. Actualmente se encuentra estudiando en el Programa de Cine de la Universidad de Cuenca (Procine). En su primer año en Procine rueda su primer cortometraje llamado “Baja noche” y participa en varios proyectos colaborando con la producción, hasta que llega a filmar e interpretar su cortometraje “Cotá”.

Cristian Maldonado

Cristian Maldonado(Cuenca, Ecuador, 1980) estudió la carrera de Producción y Dirección de Televisión en la Universidad del Azuay. Actualmente estudia en el Programa de Cine de la Universidad de Cuenca (Procine). También ha incursionado en otras artes como la pintura. Rodó un cortometraje de bajo presupuesto llamado “Oda para Abril” pero es cuando dirige “Democracy is on the wire” que entra de lleno dentro del panorama audiovisual de la ciudad de Cuenca.

“Cotá” corto participó en el Festival de Cine “”La Lira” en Cuenca, Ecuador.

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Una respuesta a Tres vistazos a ‘Cotá’

  1. William says:

    La verdad es que no entiendo la crítica de Camilo Luzuriaga, ¿acaso la existencia y los actos humanos son siempre claros? ¿Por qué debería el arte dar respuestas precisas? Prefiero que abra interrogantes o trate de expresar lo inefable, que escrute todos los misterios y alimente el sentido de aventura del espectador.

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