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Publicado en agosto 2013 |

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La Sucursal S.A.: Salsa Sin Fronteras


La Sucursal S.A, orquesta de salsa de Barcelona, se ha consolidado como una referencia de la salsa brava en el ámbito europeo e internacional. Su propuesta musical, con un sonido propio en el que se mezclan las raíces de estos músicos inmigrantes, ha cautivado al público durante casi diez años.

 

 

por Lina Peralta Casas
Entremares Magazine

A partir de sus inicios en 2004, La Sucursal S.A. se ha abierto camino en la escena salsera de Barcelona, de Europa y de América Latina. Esta orquesta, formada por músicos de distintas nacionalidades, ha logrado revivir el interés por la salsa brava en una ciudad que poco a poco ha acogido sus ritmos, sus golpes de tambor, sus temas originales y su propuesta musical.

La Sucursal S.A. ha compartido escenario con artistas emblemáticos del género, como José Alberto “El canario”, Franky Vázquez y Meñique y ha participado en festivales de salsa en el mundo entero, como Tempo Latino y Toros y Salsa en Francia, Salsa al parque en Bogotá, Colombia, y Afrolatin Festival en Bélgica. Con dos discos y un sencillo en su haber, La Sucursal S.A. ahora se prepara para grabar un nuevo álbum.

Santiago Acevedo, director musical, compositor y contrabajista, comparte con Entremares Magazine algunas experiencias de La Sucursal, así como reflexiones sobre el encuentro de esta música latinoamericana con el territorio europeo.

Entremares Magazine (EM): ¿Cómo surgió el nombre de La Sucursal? ¿Qué buscan transmitir con él?

Santiago Acevedo (SA): En principio no queríamos transmitir nada en particular; como todo grupo necesitábamos un nombre para tocar y para darnos a conocer y un día tomándonos unas cervezas, entre chiste y chanza, nació “La sucursal”. Después nos dimos cuenta de que significaba varias cosas que nos identificaban. Por una parte era la sucursal de nuestra música aquí en España, en Europa. También hay una canción del grupo Niche que habla de que Cali es la sucursal del cielo y como el grupo Niche es un grupo muy representativo de la salsa colombiana, pues de alguna manera [el nombre] lo toca.

EM: ¿Por qué “salsa sin fronteras”?

SA: Este nombre reúne varias cosas: el hecho de que La Sucursal suena en muchos países, de que los integrantes de la orquesta son de diferentes nacionalidades, tanto de Europa como de América Latina, y de que queremos mostrar el hecho de que la salsa es música para todo el mundo y de todo el mundo, que no tiene que estar encasillada. “Salsa sin fronteras” es principalmente el hecho de ser inmigrantes, que es una realidad que vivimos aquí. También es el título de nuestro segundo disco, de hecho es “Sin fronteras” y nosotros aprovechamos este eslogan para darnos un poco de perfil. Nuestro primer disco se llamó “Lo nuestro”, que era lo que estábamos haciendo en ese momento, en una situación en la que habíamos llegado acá y estábamos haciendo nuestras canciones, que eran un reflejo de lo que estábamos viviendo. Al segundo disco le pusimos “Sin fronteras” porque después de todos esos años de trabajo nos dimos cuenta de que por la orquesta ha pasado mucha gente de muchos países, de muchas nacionalidades y también queríamos resaltar que la orquesta comenzó a sonar en diferentes países, en diferentes sitios de Europa y de Suramérica.

EM: ¿Es posible hablar de algún territorio de la salsa? ¿Hay algún lugar en particular al que se asocia la salsa?

SA: Sí, la salsa es música afro-antillana, música caribeña. Es música que está influenciada por la música africana pero que se desarrolló en todo Suramérica. En cada lugar se desarrolló de una manera distinta, por ejemplo, en Puerto Rico están la bomba y la plena, en Cuba están la rumba, el son y el danzón, en Colombia están la cumbia y el vallenato. Después hubo una migración muy fuerte en Estados Unidos, en los años cincuenta y sesenta, y allí se fusionó esa música latina de los puertorriqueños, de los colombianos, de los cubanos, con el jazz y también con la música clásica que se estaba oyendo en ese momento y se creó la salsa, es decir, se le dio un nombre como tal. Es música que tiene muchas raíces; en realidad “salsa” abarca muchos ritmos, muchos toques del tambor y también es como una condición social.

EM: ¿Qué es la salsa brava? ¿En qué se diferencia de otros tipos de salsa?

SA: La salsa brava fue una manera de titular la salsa en una época, porque era una salsa que se hacía en el barrio para la gente del barrio y que hablaba de cosas cotidianas, que no buscaba el derrotero comercial sino que sencillamente era música honesta con corazón y con otra intención diferente a la comercial, a la venta de discos y las letras pegadizas. La palabra “salsa” surgió como nombre en Nueva York en los años sesenta, cuando varios inmigrantes, tanto de Puerto Rico como de Cuba, como de Venezuela y de Colombia, se juntaron a hacer su música en el barrio y le dieron el título a esta música. Pero es una música que se viene desarrollando desde los años diez sobre todo en Cuba, pero en general en América Latina. El término salsa brava se dio en Nueva York y surgió porque unos inmigrantes estaban expresándose por medio de estos ritmos, de esta música. De hecho, muchos intérpretes al principio no eran músicos, eran personas que habían estado en contacto con la música toda su vida y que cantaron o tocaron y crearon este género. Fue un nombre que se le dio al momento, a la condición social, a la expresión de lo que estaban viviendo los inmigrantes.

Después curiosamente se quedó así para todo, ahora uno dice salsa y abarca todo, desde son cubano, que es muy distinto a la salsa y que aunque se parecen no tienen ni siquiera la misma instrumentación, hasta el Joe-són, el género que se inventó Joe Arroyo, que es una mezcla de cumbia con salsa. La salsa brava se refiere sobre todo a la música del barrio, no comercial, al golpe fuerte, a tambores, rumba, fiesta, inmigración.

La salsa brava se refiere sobre todo a la música del barrio, no comercial, al golpe fuerte, a tambores, rumba, fiesta, inmigración.

Hay otra cosa que es lo que se llama la salsa monga (salsa romántica), porque a finales de los setentas muchos de estos artistas comenzaron a hacer canciones más comerciales, digamos más “fáciles”, con letras más románticas, más baladas, y que buscaban otro público.

EM:  Ustedes hablan del resurgimiento de la salsa, ¿en qué sentido lo dicen? ¿cómo perciben ustedes “el estado” o “la condición” de la salsa en este momento, o en un momento anterior, que los lleva a plantearse la idea de un “resurgimiento”?

SA: Pienso que la salsa siempre ha estado. Cuando nosotros llegamos ya había habido orquestas acá, una muy importante en los ochentas de gente catalana y de gitanos, que habían escuchado la salsa y la habían interpretado a su manera. Cuando nosotros llegamos en el 2000 comenzamos a tocar, a sacar cosas, a mostrarle a la gente esta música, y mucha gente se contagió. La Sucursal retomó el concepto de orquesta, con 12 personas en el escenario, con repertorio propio, con nuevas versiones y con un mensaje. Nosotros comenzamos en el 2004 y hemos desarrollado nuestra música en todos estos años. Actualmente hay muchas más orquestas, pues la salsa se puso de moda entre la gente. Y algo que ayudó también mucho fue que se puso de moda bailar salsa. Muchos europeos decidieron aprender salsa de salón, como ocurrió hace años en Estados Unidos. La forma de bailar salsa en Latino América es muy distinta, empezando porque no necesitamos una pista para bailar, nosotros bailamos en la sala de la casa.

Cuando hablamos de resurgimiento hablamos de que volvió a despertar, aunque siempre estuvo. Lo que creamos nuevo fue nuestro sonido propio, con músicos de diferentes sitios, de Argentina, Venezuela, Uruguay, Cuba, Colombia y diferentes lugares de Europa. Tenemos un golpe de salsa brava, pero desde nuestro punto de vista. Así comenzamos a tocar, la gente se contagió, comenzamos a sacar discos, a tener un nombre y a vender la idea que de que se podía hacer música sin que fuera comercialmente y a hacer una propuesta con nuestros temas. En este sentido hablamos de resurgimiento.

EM: Muchos de los miembros de la orquesta son inmigrantes latinoamericanos en Barcelona. Cuéntenos sobre su experiencia en la calles de una ciudad ajena, tratando de crear un lugar para esta música latina. ¿Qué dificultades han encontrado? ¿Hay alguna experiencia en particular que quisieran compartir?

SA: Hay muchas experiencias. Barcelona nos ha recibido, nos ha abierto las puertas y La Sucursal es la orquesta de salsa de Barcelona. Sin embargo, cuando llegamos fue difícil pues todos veníamos en situaciones similares, todos músicos, artistas, libres. Es decir, no somos economistas ni abogados, entonces la forma de vida era otra y los recursos eran pocos. Con el hecho de no ser de acá, nos costó mucho al principio mostrarle a la gente música que no es de aquí. Pero siempre fuimos muy bien recibidos en los barrios, por ejemplo en el Raval, que es donde surgió todo y es un barrio popular de aquí, de solo inmigrantes, sobre todo árabes. Ahí éramos muy bien aceptados porque realmente no era gente catalana.

Hay muchas dificultades que seguimos encontrando. Aunque hemos tocado en muchos festivales importantes, seguimos siendo inmigrantes y esto lo hace un poco difícil a veces. Además, por el mismo hecho de que no hacemos salsa comercial, pues no somos pachanga tocando los hits del verano, no vamos a algunas fiestas mayores de los pueblos, adonde prefieren llevar otro tipo de orquestas. Nosotros vamos más a festivales de salsa donde hay una temática, gente interesada en este género, melómanos, bailarines, orquestas de todo el mundo.

EM: ¿Qué nos puede contar sobre sus influencias de músicos latinoamericanos? ¿Qué relación tienen ustedes con músicos en América Latina?

SA: La música latinoamericana siempre ha sido una referencia, por que muchos de los músicos de La Sucursal somos latinoamericanos. Por ejemplo en Colombia, Cali es el punto de referencia de la salsa. Nosotros, al tener en la orquesta miembros de diferentes países, tenemos influencia de lo que cada uno trae, no solo música de Colombia, sino de todas partes. Por ejemplo, los vientos son españoles y hay un chileno y un cubano, y cada uno viene impregnado de lo que le gusta, no solo de donde vivieron sino de lo que les gusta. Hay unos que son más jazzistas, hay otros que son más funk, más soul, otros que son más salsa brava, más salsa moderna, otros que son más timba cubana.

EM: ¿Qué nos pueden contar sobre la escena salsera en Europa? ¿Hay una diferencia entre el espacio de la salsa en festivales y su lugar como música callejera? ¿Ustedes tocan en las calles también?

SA: Hay una gran variedad. Por ejemplo en festivales hay de diferentes tipos, hay que clasificarlos. Hay festivales a los que nosotros vamos, de esta música, como Tempo Latino, donde llevan artistas como Rubén Blades, Willie Colón, Oscar D’ León, que son diferentes por ejemplo de Gilberto Santarosa o Víctor Manuel, que son tremendos soneros y tienen orquestas brutales, pero que son mucho más comerciales. La Sucursal ha tenido el privilegio de participar en los festivales más importantes de Europa, tanto de salsa como de jazz y world music.

Nosotros crecimos en el barrio, tocando en las calles, nuestra primera fiesta fue en el local de nuestro cantante, con la gente del barrio, con amigos. Luego empezamos a tocar en bares pequeños y con el tiempo hemos creado un nombre.

Nosotros crecimos en el barrio, tocando en las calles, nuestra primera fiesta fue en el local de nuestro cantante, con la gente del barrio, con amigos. Luego empezamos a tocar en bares pequeños y con el tiempo hemos creado un nombre.

En las discotecas suenan los dos tipos de salsa, la comercial y la callejera.

EM: En este momento ya son una orquesta consolidada, cuyos temas suenan en América  Latina y en Europa. ¿Cómo se ha transformado su exploración de la salsa al integrar elementos de las experiencias que han vivido en Europa? ¿Ha cambiado la forma de hacer música?

SA: Personalmente a mí sí me ha cambiado, pero no porque seamos más famosos o tengamos más salida o hayamos tocado en varios sitios, sino porque musicalmente he crecido mucho y he aprendido muchas cosas. Como músico y como director me surgen otras inquietudes, me surgen otras maneras de tocar, otra mezclas, y aunque me sigue gustando el tema “bravo” me gustan también los arreglos más modernos. En esa época los arreglos de la salsa brava eran muy simples, muy básicos, ahorita los arreglos de la salsa actual, tanto brava como comercial, son mucho más complejos, con más instrumentación. El cambio no es tanto por la experiencia en Europa, es más por la experiencia en la música.

EM: Y ¿qué ocurre en el sentido contrario, la salsa que ustedes volvieron a poner de moda, que ahora suena mucho más, que se baila más, ha tenido influencia en el territorio musical europeo, más allá de que suene más?

SA: Sí, muchos grupos están comenzando a hacer sus proyectos, sus canciones, con este sonido, con esta idea. La gente comienza a escucharnos más, a comprar los discos, a investigar más, a ir a conciertos, a oír los otros grupos. La gente que está saliendo se ve seducida por el sonido y buscan y comienzan a tocar también. De hecho en este momento en La Sucursal tenemos dos catalanes jóvenes, que aprendieron a tocar en la calle por fanatismo.

EM: Cuéntenos sobre la respuesta de los jóvenes a este género. ¿Tienen un público exclusivamente latino o logran acceder a un público más diverso?

SA: Tenemos un público diverso y variado. Claro también ayuda que sea música alegre, que haya tambores, que sea un género que se presta para bailar y para la fiesta. En Europa todo lo que sea bailar pega mucho, tanto para los músicos jóvenes como para la gente mayor. Siempre que tocamos en espectáculos grandes viene gente de todas partes, europeos, latinos, y a todos les ha gustado. Hemos tenido críticas muy positivas y la gente nos valora mucho, nos respeta mucho.

EM: ¿Cuáles son sus planes a futuro? ¿Hay cosas con las que estén experimentando? ¿Hay nuevas fronteras por franquear?

SA: En La Sucursal queremos seguir tocando y grabar nuestro tercer disco. De hecho, tenemos siete canciones propias nuevas y otras que se están cocinando. También queremos seguir participando en festivales, viajando, volver a Cali, y en algún momento llegar a que La Sucursal se escuche en todo el mundo.

 

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