Anteojo Imagen cortesía de Alberto Montero, de Turner España

Publicado en agosto 2012 | Imagen cortesía de Alberto Montero, de Turner España

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El camino de “Regreso a Viridiana”


Juan Zavala, coguionista del documental ganador del Goya, recuenta el recorrido para la realización del filme.

por Juan Zavala

NOTA DEL EDITOR: Este texto fue publicado originalmente por canaltcm.com.

¿De dónde surgió “Regreso a Viridiana”? Lo cierto es que no hubo idea como tal ni un proyecto claramente preconcebido, sólo una suma de casualidades impulsadas por algo de intuición y, eso sí, por muchísima ilusión.

En TCM queríamos hacer un reportaje en torno a “Viridiana” para celebrar el 50 aniversario de la Palma de Oro, la única del cine español. En el libro De Bienvenido a Míster Marshall a Viridiana, de Alicia Salvador, encontramos la referencia a una estudiante francesa que había asistido al rodaje como “observadora”, o “becaria” si utilizáramos jerga actual. Una chica francesa, un Madrid tristón de principios de los sesenta, un encuentro con el genio, una perspectiva joven y fresca de una película mítica… Nuestra imaginación se disparó porque, al menos sobre el papel, el caso parecía reunir todos los elementos de una buena historia. Sólo había que superar un pequeño obstáculo: no teníamos ni idea de dónde encontrar a aquella mujer.

Durante los siguientes días Google nos fue enseñando que Monique Roumette −ese era su nombre− había sido profesora de universidad, que había traducido libros de español a francés, que era especialista en cine latinoamericano… Cada pequeño hallazgo era esperanzador y comprobamos en una foto etiquetada en facebook que era una mujer atractiva, de belleza sencilla y que, al menos hacía cinco años, transmitía una envidiable salud. Unos minutos más de navegación nos llevaron hasta una dirección de correo electrónico que aparentaba ser suyo y, como quien manda un mensaje en una botella, le enviamos unas líneas en las que expresábamos con cautela nuestras dudas sobre si era ella a quien en realidad buscábamos y en las que hablábamos vagamente de nuestro proyecto. Tres o cuatro días más tarde recibimos una respuesta en español: “Ustedes surgen de un pasado muy lejano. ¡Qué tiempos tan difíciles para España y para Francia por la guerra de Argelia! Estaría encantada de colaborar con ustedes en lo que fuese!”

El coguionista de “Regreso a Viridiana” Juan Zavala y el director Pedro González Bermúdez.

Monique Roumette vive en París, en la zona de Montparnasse. Una casa baja, antigua, en una calle de apartamentos, llena de libros y de vivencias. Era principios de enero y yo le había dicho que tenía una reunión en París y que si podríamos aprovechar para conocernos. Como excusa no era muy brillante, pero no se me ocurrió otra mejor. Nada más llegar le telefoneé desde el aeropuerto para concretar nuestra cita. “Si le parece puede venir a mi casa a tomar café”, me propuso. “O, si está muy ocupado, yo cojo mi bicicleta y me acerco hasta su hotel”. La idea de una mujer de más de setenta años sorteando en bici el tráfico parisino no me pareció sensata y, vale, también influyó el hecho de que soy un poco cotilla, pero un cotilla con justificación profesional: viéndola en su casa obtendría más información.

El relato de Monique durante aquel café me fue fascinando por su contenido, pero sobre todo por la naturalidad con la que lo contaba y por el asombro que le producía que alguien se interesara por una vida que ni mucho menos ella consideraba extraordinaria. Había rescatado algunas fotos y, a mitad de la charla, me mostró un cuadernillo mecanografiado. Era el trabajo de fin de prácticas en el que, con mucha frescura –tenía entonces 21 años- hablaba del rodaje de “Viridiana” y de sus impresiones sobre Buñuel, cuya obra ya conocía y admiraba. Un pequeño tesoro que había guardado durante 50 años celosamente, tanto que ni siquiera su marido, Sylvain, que nos acompañaba, sabía de su existencia.

“Regreso a Viridiana” se basa en los recuerdos que Monique compartió aquella tarde, y en la frescura juvenil del trabajo que escribió. Le propusimos que volviera a Madrid para filmar sus vivencias. Aceptó y compartimos con ella unos días inolvidables. Pedro lo planificó todo con su mimo habitual, y Mariajo y Javi, al frente de todo el equipo de 25 Fotogramas, montaron una cuidada producción como sólo ellos saben hacerlo, es decir, en un pispás. Raúl, en la cámara, Skaf de apoyo en la realización, Chus de productor… Durante las sesiones de trabajo todos nos fuimos enamorando de ella, de sus recuerdos y de su amabilidad. Pero ¿qué pensaría Monique del resultado? Sólo respiramos aliviados cuando, semanas más tarde, y después de haber visto el primer borrador, nos escribió mostrándonos su satisfacción. ¡Ah! Pero había otro detalle preocupante: la crítica de Sylvain, el marido, que −creo que no lo había comentado hasta ahora− resultó que tenía a sus espaldas una larguísima carrera como director de documentales. ¿Le habría molestado haber tenido en casa una buena historia durante 50 años y no haberla sabido aprovechar? No, ni mucho menos. Todavía guardo el maravilloso SMS que me envió.

Monique volvió a Madrid. La misma noche en que se emitía en TCM, la noche exacta del aniversario de la Palma de Oro, estrenamos “Regreso a Viridiana” en la sala Berlanga y proyectamos a continuación la versión restaurada de “Viridiana”. El cine se llenó con un público en el que se mezclaban todas las edades y que hizo realidad el tópico que se atribuye a los genios cuando se dice de ellos que transcienden su propia época. Hubo alma en el ambiente, si es que se puede hablar de alma tratándose de don Luis. Para entonces, creo que ya éramos amigos, así que allí, en público, me atreví a preguntarle: “Monique, ¿qué pensaste cuando me presenté en tu casa? ¿Por qué aceptaste meterte en este lío?” Y ella contestó: “Buñuel ha sido tan importante en mi vida que era una forma de devolverle todo lo que ha hecho por mí”.

“Regreso a Viridiana” ha sido una sucesión de pequeñas casualidades, tantas que se han convertido en un pequeño milagro que −una sorpresa más− ha culminado en este premio Goya. Un milagro sólo al alcance de alguien como Luis Buñuel. Alguien que se definía a sí mismo como “un ateo gracias a Dios”.

 Juan Zavala, el director de comunicación de Turner España, es el coguionista del documental “Regreso a Viridiana”.

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